Escríbenos
Documento base


MORIR, ALGO HUMANO
Alfredo Rubio de Castarlenas
Médico
descargar artículo
Octubre 1988
Propuesta de diálogo para la Cena coloquio #5 que tuvo lugar en Hermosillo, México.
Publicado originalmente en www.ambit.org.es

- Mucha gente se prepara, con esfuerzo especialmente hoy en día, para hacer frente al futuro; y éste suele ser un tanto incierto. Sorprende que, por el contrario, a menudo no se quiera reflexionar sobre el único dato cierto que tenemos del porvenir de cada uno de nosotros: nuestra finitud, que se rechaza o hasta se reniega de ella.

- Es obvio que si no abrazamos con alegría el hecho de tener que morir, no podemos abrazar con plenitud de alegría nuestra vida que es mortal. Ser mortal significa que existimos. En este mundo sólo los que no existen son los que no mueren. Con coherencia, pues, cada uno puede decir: "He de morir, ¡qué bien!, eso quiere decir que existo".

(Hasta aquellos cristianos que afirman el "alma" reconocen que ésta, si no fuera sostenida por Dios, de suyo se aniquilaría. El advenimiento de un nuevo don, indudable para los creyentes, pero gratuito, no elude ni disimula la caducidad de la vida humana en cuanto tal. Más aún, al ser humano le es necesario morir para que pueda darse su resurrección).

- Desearíamos vivir, sí, pero de otra manera: con una vida que no fuera mortal, que fuera inmortal. Es decir, no estamos contentos de ser lo que somos, seres humanos, que es nuestro real modo de ser en vez de no haber sido nunca; desearíamos ser una especie de dioses.

- Esta frustración, ese descontento, influyen más o menos conscientemente en todos nuestros pensamientos y actuaciones. Nos roba en el fondo la verdadera alegría y solidaridad.

PREGUNTAS

¿Qué pensamientos y actuaciones nuestros vemos que están influidos por esa frustración y el descontento que tenemos de nuestra contingencia?

¿Qué obstáculos que impiden la aceptación gozosa de tener que morir podría aportar la pedagogía para que fluya más espontáneo y pleno el gozo de vivir?